Antología poética a la memoria de María Yuste Rico

Video homenaje a María Yuste Rico

lunes, 18 de noviembre de 2019

INTRODUCCIÓN

María Yuste Rico nace en Málaga, el día 4 de marzo de 1941 para convertirse en el ser más transcendental de mi existencia, mi madre. El amor que he recibido de ella, sus enseñanzas, su lealtad, su ejemplo, su gran implicación y dedicación para conducir y reconducir mi vida, es lo que me lleva no solo a adorarla, sino a inmortalizar su paso por la tierra en este sentido homenaje que emana de lo más profundo de cada lágrima vertida en esta desgarradora ausencia. Siempre supe, en lo más recóndito de mi ser, que llegaría el fatídico día de tu despedida, madre, aún así… me cuesta aceptar que no te habré de ver más. Tu corazón dejó de latir aquel 18 de enero de 2019, a tus 77 años de edad, y perdí lo que más quería en este mundo, el ser que más amor me entregó, y más protección me hizo sentir…
Tus ganas de vivir, esa fuerza con la cual enfrentabas todas las trabas que la vida te ha ido poniendo, ya desde muy niña. Una vida con muchas vicisitudes y carencias… la más importante, sin duda alguna, el fallecimiento de tu madre, el cual viviste con tan solo tres años de edad. La imposibilidad de vivir con tu padre, ya que, a causa de sus constantes desplazamientos laborales, pasaba mucho tiempo fuera. Toda una serie de circunstancias que te llevarían a crecer con tus abuelos, tíos y tías maternos, tiempos que recordabas con una enorme tristeza y mucho dolor. No fue una etapa feliz para ti, y ambas sabemos el porqué…
Llegaría el día de tu boda, y con ella, comenzarías un nuevo ciclo en tu vida. Se vieron cumplidos tus deseos de ser madre y así, trajiste al mundo a tus dos hijas: María del Carmen e Inmaculada.
Mi infancia fue muy feliz, porque a pesar de tu enfermedad de corazón, siempre fuiste una mujer fuerte, enérgica, valiente, luchadora y alegre; amante de tus hijas por las cuales te has desvivido para protegerlas y sacarlas adelante. Sufriste un divorcio, uno de los primeros que se vivieron en España. Etapa dura y difícil en la cual te afanaste para sacarnos adelante sin ayuda. Nadie te ha regalado nada, todo te lo has ganado con honestidad y coraje a pesar de tener ese corazón tan dañado y, a la vez, tan fortalecido por el amor a los tuyos, tu familia.
Llegarían los nietos —Virginia, Damián y Germán—, con ellos la alegría de ser abuela. Otros divorcios de la familia, los cuales has sufrido como propios. Nunca olvidaré cuando me dijiste que mi divorcio había sido para ti más doloroso que el tuyo.
Mi amor a la rapsodia y a la poesía nace desde muy pequeña al oírte recitar, pues a través de tu sensibilidad me adentré en el mundo de las letras. Poemas de autores célebres como «La profecía» de Rafael de León, «El embargo» de José María Gabriel y Galán, «El tren expreso» de Ramón de Campoamor… y tantos otros que memorizabas con tu privilegiada memoria y que, con tanto arte y salero, declamabas. Nunca he conocido a nadie que lo hiciera mejor que tú. Siempre serás para mi ¡la mejor!
Aquellos que dicen que nadie puede dar lo que no tiene, se equivocan… tú eras vivo ejemplo de ello, siempre nos diste el amor que la vida te negó, porque tú eras un serespiritual y Dios habitaba en ti. Por todo esto y mucho más que no me alcanza a contar, hoy tengo la necesidad de que el mundo conozca tu grandeza, porque pudiendo brillar por ti misma… preferiste antes, dedicarte a nuestras vidas dejando la tuya en un segundo plano.
Gracias, madre mía, desde lo más profundo de mi ser. Intento ser fuerte, pero te echo tanto de menos… que ojalá este poemario llegue al cielo y puedas sentir cada dedicatoria en tu alma pura.
Junto a esta iniciativa se unen familiares, poetas, ilustradoras y amistades que aúnan sus plumas y dibujos para honrarte en este emotivo homenaje, y a los cuales, agradezco desde el corazón que formen parte del mismo.


María del Carmen Tenllado Yuste

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